La selección turca fue eliminada del Mundial femenino tras una derrota ante Paraguay, concluyendo su participación sin anotar un solo gol. El equipo, que regresaba a la competición mundial después de 24 años, llegó con grandes esperanzas y jóvenes talentos. A pesar de las expectativas, Turquía no logró convertir sus oportunidades en goles en ninguno de sus partidos. La derrota contra Paraguay selló su eliminación, provocando escenas de llanto entre las jugadoras. Este resultado representa un fracaso para el equipo turco, que no pudo cumplir con las expectativas generadas. La falta de efectividad frente a la portería fue determinante en su desempeño durante el torneo.