El banco central de Turquía decidió mantener su tasa de interés de referencia en un 37% durante su reunión del jueves. Esta decisión representa una pausa en los recortes de tasas, en un contexto donde la inflación se mantiene por encima del 30%. La entidad financiera también dejó sin cambios las tasas de préstamo overnight en 40% y las de endeudamiento overnight en 35.5%. Esta política monetaria se justifica por los riesgos que plantean los elevados precios de la energía para el programa de desinflación en curso. La decisión del banco central busca estabilizar la economía turca, luchando contra la inflación persistente. Se espera que la situación económica continúe siendo monitoreada de cerca para futuras decisiones.