El gobierno turco ha publicado una nueva ley que incluye regulaciones para la agricultura y la silvicultura, con un enfoque particular en la creación de "bosques de carbono". Estas iniciativas, gestionadas por la Dirección General de Bosques, buscan mitigar el cambio climático global y aumentar la capacidad de los bosques para absorber gases de efecto invernadero. Los bosques de carbono actuarán como sumideros de carbono, contribuyendo a la reducción de emisiones. La ley busca fortalecer la gestión forestal sostenible y promover prácticas que mejoren la salud y la resiliencia de los ecosistemas forestales. Se espera que esta medida tenga un impacto positivo en los esfuerzos de Turquía para cumplir con sus compromisos ambientales internacionales. La implementación de estos bosques se considera una estrategia clave en la política climática nacional.