La intensa sequía que afecta a Turquía, combinada con la extracción ilegal de agua subterránea, está causando la formación masiva de sinkholes o hundimientos del terreno. El número de estos agujeros está aumentando rápidamente en diversas regiones del país. La falta de precipitaciones agrava la situación, debilitando las capas geológicas subterráneas. Expertos señalan que la sobreexplotación de los acuíferos es un factor clave en este fenómeno. Estos hundimientos representan un riesgo para infraestructuras y viviendas cercanas. Las autoridades turcas están investigando la magnitud del problema y buscando soluciones para mitigar los daños. Se teme que la situación empeore si no se toman medidas urgentes para gestionar los recursos hídricos de manera sostenible.
