Desde Bourguiba hasta Saïed, pasando por Ben Ali, la presidencia ha sido consistentemente el centro del poder en Túnez. Este sistema, a pesar de los diferentes líderes, ha demostrado ser un factor de inestabilidad. El artículo analiza cómo el presidencialismo tunecino, a lo largo de su historia, ha perpetuado una concentración de poder que ha resultado en fracasos políticos. Se argumenta que la estructura centralizada del Estado en torno a la figura presidencial es un "trampa" que obstaculiza el desarrollo de una democracia robusta. La persistencia de este modelo, independientemente del líder, sugiere un problema estructural más profundo. Kapitalis publica este análisis sobre la fragilidad institucional de Túnez y los desafíos para su futuro político.