El presidente tunecino Kais Saied ha aligerado las penas contempladas en un decreto sobre delitos cibernéticos, el cual, según grupos de derechos humanos, pretendía silenciar la disidencia. Esta decisión representa una inusual retractación por parte de Saied desde que consolidó su control sobre gran parte del sistema político de Túnez en 2021. El cambio se produjo horas después de que grupos de la sociedad civil, liderados por el sindicato UGTT, anunciaran planes para una gran marcha nacional en protesta por las restricciones a los derechos y libertades. La medida se interpreta como una respuesta a la creciente presión interna y externa. Se espera que esta modificación impacte en el panorama político y social del país. Los críticos han acogido la noticia con cautela, instando a una revisión más profunda del decreto. Sigue siendo incierto el alcance real de esta flexibilización y sus efectos a largo plazo en la libertad de expresión en Túnez.

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