Túnez, que alguna vez fue un referente en África, enfrenta dificultades para mantener su competitividad y atraer inversión extranjera directa (IED). El país ha mostrado un retroceso en los estándares internacionales de atractivo para los inversores. Esta situación contrasta con su pasado como líder regional en reformas económicas y políticas. Analistas señalan una pérdida de dinamismo en la economía tunecina, afectando su capacidad para generar crecimiento y empleo. La falta de una estrategia clara y la inestabilidad política podrían estar contribuyendo a este declive. La situación actual plantea interrogantes sobre el futuro económico de Túnez y su posición en el contexto africano.
