A pesar de los recientes incrementos en las pensiones, los jubilados tunecinos expresan creciente descontento debido a la inflación, especialmente en los alimentos. Muchos pensionistas sienten que su nivel de vida disminuye a pesar de los anuncios oficiales de mejoras. El caso de Samira, una ex funcionaria del Ministerio de Finanzas de 67 años, ejemplifica esta situación. La percepción generalizada es que las revalorizaciones no son suficientes para compensar la pérdida de poder adquisitivo. Este malestar se suma a un sentimiento de declive social entre los jubilados. La situación plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas de apoyo a la población pensionada en el contexto económico actual de Túnez.
