Kairouan enfrenta el estancamiento de un proyecto hospitalario crucial debido a la polarización política. La ciudad sufre las consecuencias de la inacción, atrapada entre promesas incumplidas y críticas infructuosas. Tanto las visitas protocolares sin resultados concretos como las críticas sin propuestas constructivas contribuyen al problema. La situación del hospital, descrito como un "hospital fantasma", simboliza la parálisis en la toma de decisiones. Esta falta de avance afecta directamente a la población local, que carece de acceso adecuado a servicios de salud. El artículo destaca la necesidad de superar la confrontación política para priorizar el bienestar de los ciudadanos y desbloquear la construcción del hospital. La publicación original aparece en Kapitalis.
