La escasez de agua embotellada en Túnez continúa siendo un problema persistente desde finales de julio, afectando el abastecimiento en los comercios del país. Inicialmente, las autoridades minimizaron la situación, atribuyéndola a rumores y una supuesta “crisis artificial”. Sin embargo, los profesionales del sector contradijeron rápidamente estas declaraciones. A pesar de las promesas y los plazos establecidos para normalizar el suministro, los estantes siguen vacíos o con stock limitado. Las explicaciones oficiales no han logrado resolver la tensión y la incertidumbre que enfrentan los consumidores. La situación genera preocupación sobre la gestión de recursos y la fiabilidad de la información proporcionada por el gobierno. El artículo destaca la falta de una solución efectiva a corto plazo para esta problemática.