Bajo la administración Trump, Estados Unidos está adoptando medidas de intervención estatal y nacionalizaciones para competir con China en el ámbito de la inteligencia artificial y los recursos clave. Esta estrategia, denominada "Pax Silica", busca asegurar el dominio tecnológico y el acceso a materias primas esenciales. A diferencia de sus políticas anteriores, EE.UU. ahora prioriza el control estatal en sectores estratégicos. La iniciativa refleja una creciente preocupación por la dependencia de China en tecnologías futuras. La Unión Europea, por su parte, parece estar siguiendo el ejemplo estadounidense. Esta escalada en el “capitalismo estatal” redefine la competencia global, alejándose de los principios del libre mercado. La situación plantea interrogantes sobre el futuro de la economía global y las relaciones transatlánticas.