En Olgott, una localidad a orillas del lago Ontario, la decisión de Donald Trump de renombrar el lago ha generado indignación, incluso entre sus fervientes seguidores. Esta región, caracterizada por su fuerte inclinación conservadora, respaldó masivamente a Trump en las elecciones. Sin embargo, esta medida, y no factores como el precio de la gasolina o el conflicto en Irán, ha provocado un creciente arrepentimiento entre algunos votantes. El renombrado lago, ahora llamado “Lake America”, era considerado un símbolo de orgullo local. Para muchos residentes, el cambio de nombre es percibido como una falta de respeto y una ofensa a su herencia. La controversia demuestra que incluso los leales partidarios de Trump tienen límites y que ciertas acciones pueden erosionar su apoyo.