La amenaza del presidente Donald Trump de tomar control de la isla de Kharg, un centro clave para las exportaciones de petróleo iraní, ha provocado alarma y escepticismo en Estados Unidos y a nivel internacional. Analistas señalan una discrepancia entre la retórica agresiva de la administración y las limitaciones militares reales para llevar a cabo tal operación. Expertos como Jonathan Swan, del New York Times, destacan que Trump ha intensificado sus amenazas para forzar a Irán a abandonar su programa nuclear, pero Teherán ha desafiado estas declaraciones. La viabilidad de la toma de Kharg se ve comprometida por la escasez de armamento de largo alcance en Estados Unidos y la complejidad logística de una operación terrestre. La ocupación de la isla implicaría un alto riesgo de bajas estadounidenses y podría escalar rápidamente a un conflicto regional de gran envergadura. El Washington Post enfatiza los costos humanos y logísticos de una posible ocupación, sugiriendo que la situación podría superar con creces ataques limitados.