La administración del expresidente Donald Trump denunció en repetidas ocasiones a los jueces federales que dictaron sentencias en su contra, acusándolos de ser "activistas" que interfieren con su autoridad ejecutiva. Esta retórica surge en un contexto donde Trump prometía "devolver la libertad de expresión", pero las decisiones judiciales revelan una narrativa diferente. Según informes, en al menos 75 casos, los jueces fallaron en contra de acciones que parecían restringir la libertad de expresión. Estas sentencias cuestionan la consistencia entre las declaraciones públicas de Trump y las acciones de su gobierno. La controversia subraya las tensiones entre el poder ejecutivo y el judicial en Estados Unidos. Los críticos señalan que la designación de jueces como "activistas" busca desacreditar al sistema judicial y socavar la independencia judicial. Las decisiones judiciales evidencian que, en la práctica, la administración Trump a menudo limitó la libertad de expresión.