El presidente Donald Trump se dirige a las elecciones de medio término de noviembre con un historial en política exterior marcado por estancamientos y crisis sin resolver. A pesar de prometer ser un “pacificador”, conflictos en Irán, Ucrania y Gaza siguen sin resolverse, generando frustración incluso entre aliados. Trump ha mostrado impaciencia con la prensa y ha amenazado con acciones militares contra aliados como Omán. La escalada con Irán, con una nueva campaña de “guerra económica”, no ha logrado los resultados deseados y está contribuyendo a la inflación y a la caída de su aprobación. Los esfuerzos de paz en Gaza y Ucrania también se han visto frustrados. Este panorama podría afectar negativamente a los Republicanos en las próximas elecciones, dada la preocupación por la economía y la inestabilidad internacional.