El apoyo de Donald Trump, otrora un activo valioso para los partidos populistas europeos, está disminuyendo. Este cambio se produce en el contexto de las elecciones cruciales de 2027 en Europa. La relación transatlántica, que antes era vista como beneficiosa, ahora se percibe como un lastre político para la extrema derecha europea. Diversos líderes y partidos de este espectro político están reevaluando su asociación con el ex presidente estadounidense. Esta distancia estratégica busca evitar el impacto negativo que la figura de Trump podría tener en sus resultados electorales. Analistas sugieren que la polarización política en Estados Unidos y la imprevisibilidad de Trump son factores clave en esta reorientación. La situación refleja un cambio en la dinámica política europea y una búsqueda de autonomía frente a la influencia estadounidense.