La celebración del cumpleaños del presidente estadounidense Donald Trump fue descrita como ostentosa y reflejó una percepción de sí mismo como un líder narcisista y absolutista. El evento incluyó combates de artes marciales mixtas (UFC) en una jaula instalada en los terrenos de la Casa Blanca. Esta puesta en escena fue comparada con el comportamiento de los emperadores romanos y líderes como Stalin o los de Corea del Norte, sugiriendo un cultivo de un culto a la personalidad. A diferencia de los gladiadores romanos, Trump no decidió sobre la vida o la muerte de los participantes. La celebración ha generado críticas por su carácter extravagante y su simbolismo autoritario. El evento subraya la imagen pública que Trump busca proyectar.
