El presidente Donald Trump declaró que Estados Unidos no permitirá a Irán desarrollar armas nucleares, reafirmando una postura firme frente al programa nuclear iraní. Esta advertencia se produce en un contexto de negociaciones sobre el acuerdo nuclear con Irán, del cual EE.UU. se retiró en 2018. Aliados europeos han manifestado inquietud sobre la capacidad del equipo negociador estadounidense, considerado inexperto, para lograr un acuerdo duradero y efectivo. La preocupación radica en la posibilidad de que la falta de experiencia obstaculice la consecución de un pacto que garantice la no proliferación nuclear en la región. La administración Trump ha mantenido una política de máxima presión sobre Irán, incluyendo sanciones económicas, con el objetivo de forzar un cambio en su comportamiento. Las declaraciones del presidente Trump subrayan la determinación de Washington de evitar que Irán obtenga la capacidad de construir armas nucleares. La situación genera incertidumbre sobre el futuro de las negociaciones y la estabilidad regional.