El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha endurecido significativamente su postura respecto a Irán. El mandatario advirtió que su administración golpeará a Teherán con mayor contundencia si los combates no cesan. Este giro discursivo incluye una vigilancia más estricta sobre la situación en Líbano y el estratégico estrecho de Ormuz. Paralelamente, se mantiene una vía diplomática activa para intentar resolver la crisis. Una delegación estadounidense, encabezada por JD Vance, se encuentra actualmente en Suiza. Desde dicha misión se han reportado avances preliminares en las negociaciones. El gobierno estadounidense busca equilibrar la amenaza militar con la presión diplomática.
