La exministra de Finanzas de Canadá, Chrystia Freeland, revela en sus memorias que la administración Trump adoptó tácticas agresivas, incluso a puerta cerrada, para ejercer presión sobre sus aliados. Freeland describe la administración como "descaradamente, groseramente agresiva". Según sus escritos, el expresidente Donald Trump amenazaba a los directores ejecutivos (CEOs) de empresas como una forma de influir en las relaciones con otros países. Esta estrategia buscaba utilizar el poder económico y la influencia corporativa para lograr objetivos políticos y comerciales. La revelación ofrece una nueva perspectiva sobre el estilo de negociación de Trump y su disposición a utilizar tácticas no convencionales para lograr sus fines. Estas acciones, según Freeland, reflejan un enfoque agresivo en la diplomacia internacional por parte de la administración Trump.