Durante la cumbre del G7 en Francia, el expresidente estadounidense Donald Trump criticó públicamente la estrategia del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en relación con Líbano. Trump abogó por una mayor implicación de Siria en la lucha contra el grupo Hezbollah, de orientación pro-iraní, en Líbano. Sugirió que Israel debería permitir que Siria se encargue de Hezbollah. Esta declaración representa una divergencia notable con la política tradicional de Estados Unidos en la región. La postura de Trump sorprendió a algunos observadores, dada la complejidad de la situación en Siria y las relaciones entre los diferentes actores involucrados. La propuesta busca, según Trump, una solución más efectiva para abordar la amenaza que representa Hezbollah.
