El expresidente Trump presentó anoche su nuevo Air Force One, un Boeing 747 previamente propiedad de Qatar y remodelado para servir como avión presidencial. El avión fue un regalo de la familia real catarí el año pasado, valorado en aproximadamente 400 millones de dólares, convirtiéndose en uno de los obsequios más costosos recibidos por una administración estadounidense. La aceptación del regalo generó críticas bipartidistas, con acusaciones de falta de ética y posibles conflictos de interés debido a la influencia de Qatar. El avión será utilizado por Trump hasta la entrega de los nuevos aviones presidenciales encargados a Boeing, prevista para 2028. Trump describió la aeronave como una "Casa Blanca voladora" de lujo sin precedentes y anunció su uso en la próxima cumbre de la OTAN en Turquía. La polémica sobre la aceptación del regalo persiste, a pesar de su utilidad inmediata para el transporte presidencial.