El presidente de Estados Unidos ha presentado una edición especial de pasaportes coleccionables que incluyen su retrato. Esta iniciativa se ha lanzado en el marco de las celebraciones por los 250 años de la independencia del país. Sin embargo, la medida ha generado fuertes reacciones críticas entre diversos sectores. Los detractores denuncian que la acción es un acto de "prosolatría" o culto a la personalidad. El mandatario acompañó la presentación con un mensaje irónico, invitando a los ciudadanos a ser "buenos". El proyecto busca conmemorar la historia nacional, pero ha derivado en un debate político. Actualmente, la controversia se centra en la idoneidad de incluir la imagen del líder en un documento oficial de colección.