El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó públicamente su nuevo avión presidencial, un regalo del gobierno de Qatar. La aeronave, descrita por Trump como un "Casa Blanca voladora", reemplaza temporalmente al avión presidencial habitual mientras este se encuentra en mantenimiento. El costo del regalo no ha sido revelado oficialmente, pero se estima en decenas de millones de dólares. La entrega del avión ha generado interrogantes sobre posibles conflictos de interés y la influencia de donaciones extranjeras. La Casa Blanca ha defendido la aceptación del regalo, argumentando que no viola ninguna ley ni regulación. El avión será utilizado para viajes presidenciales nacionales e internacionales durante el período de mantenimiento del Air Force One. La situación ha provocado debate político y escrutinio mediático en Estados Unidos.
