El próximo encuentro del G7 en Francia estará marcado por la imprevisibilidad de Donald Trump, quien se espera que imponga su agenda y ritmo a la cumbre. La postura del presidente estadounidense estará fuertemente influenciada por la evolución de la situación en Oriente Medio, especialmente tras su anuncio de un posible acuerdo para poner fin a la guerra con Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz. Se anticipa que Trump también abordará la situación en Ucrania, añadiendo otra capa de complejidad a las discusiones. La cumbre se presenta como un desafío diplomático, dada la incertidumbre sobre las intenciones de Trump y su disposición a abordar temas prioritarios para otros líderes mundiales. Analistas sugieren que el mandatario buscará destacar sus logros en política exterior y reafirmar el papel de Estados Unidos en el escenario internacional. La dinámica de la reunión dependerá en gran medida de la capacidad de los demás líderes para gestionar las intervenciones y prioridades de Trump.