El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció el miércoles una nueva y agresiva campaña para presionar la economía iraní. Trump advirtió sobre "tremendas" sanciones a cualquier país que colabore o realice negocios con la República Islámica. Esta intensificación de la presión económica se produce en un momento crítico, con el conflicto en la región acercándose a su sexto mes sin perspectivas claras de solución diplomática o militar. La situación se agrava por el bloqueo significativo del estratégico Estrecho de Ormuz. La administración Trump busca asfixiar económicamente a Irán para obligarlo a negociar. La medida podría tener repercusiones globales, impactando el comercio y la estabilidad regional. La escalada de tensiones continúa sin un final a la vista.