El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió que fabricantes de automóviles como General Motors y Ford podrían contribuir a la producción de misiles Patriot y Tomahawk. La declaración implica una posible reorientación de la capacidad industrial estadounidense hacia el sector de defensa. No se especificaron detalles sobre cómo se llevaría a cabo esta transición o el alcance de la participación de las empresas automotrices. La propuesta surge en un contexto de tensiones geopolíticas y un enfoque en el fortalecimiento de las capacidades militares de EE.UU. La viabilidad y el impacto de esta idea aún son inciertos, y requerirían una adaptación significativa de las líneas de producción existentes. La información fue difundida inicialmente por RT.com, sin confirmación independiente inmediata.