El expresidente Donald Trump está reconsiderando su postura hacia Irán, marcando un posible cambio drástico en la política exterior estadounidense. Durante décadas, la retórica republicana ha retratado a Irán como un actor maligno en el escenario mundial. Esta narrativa, que ha dominado la política exterior estadounidense durante años, parece estar llegando a su fin con la nueva postura de Trump. Analistas sugieren que esta reconsideración podría estar motivada por diversos factores geopolíticos y económicos. El cambio implica una posible apertura a la negociación y un replanteamiento de las sanciones impuestas al régimen iraní. Esta decisión representa una ruptura significativa con las políticas anteriores, tanto de su propia administración como de las precedentes.