El presidente estadounidense Trump anunció una significativa reducción de los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, justificándolo por su “muy buena relación” con el líder norcoreano Kim Jong-un. Trump argumenta que estas prácticas son costosas y envían una señal "inapropiada y hostil" a Corea del Norte, afirmando que el país no se ha comportado de manera amenazante durante su presidencia. A pesar de las recientes pruebas de misiles balísticos por parte de Corea del Norte, Trump enfatiza la mejora en la relación bilateral. Además, criticó a Corea del Sur por negarse a colaborar con Estados Unidos en la desnuclearización de Irán. Esta decisión modifica planes previos para un ejercicio militar de gran escala, donde se esperaba la participación de miles de soldados de ambos países. La controversia surge en un contexto de tensión regional y esfuerzos diplomáticos en curso.