El presidente estadounidense, Donald Trump, concluyó su participación en la cumbre del G7 con una fastuosa recepción en el Palacio de Versalles ofrecida por Emmanuel Macron. El evento conmemora los 250 años de la independencia de Estados Unidos, lugar donde se firmó el tratado de independencia. La lujosa recepción ha generado controversia en algunos sectores, quienes cuestionan si se trata de un gesto excesivo hacia Trump. Esta crítica surge en un contexto de tensiones previas entre la administración Trump y sus aliados europeos. Macron y Trump se reunieron nuevamente después del fin de la cumbre del G7. La elección de Versalles como sede del evento busca resaltar la histórica alianza entre Francia y Estados Unidos.
