El expresidente estadounidense Donald Trump criticó el reciente bombardeo israelí en Líbano, sugiriendo que podría perjudicar las negociaciones en curso con Irán. Trump afirmó que la ofensiva, ocurrida el domingo, "no debería haber ocurrido", expresando preocupación por el potencial impacto en los esfuerzos diplomáticos. Sus declaraciones se producen en un contexto de tensiones regionales y búsqueda de una posible desescalada. El ataque israelí se dirigió contra objetivos en Líbano, generando condena internacional y aumentando la inestabilidad en la región. Trump consideró que la situación podría ser el inicio de una "larga paz", pero advirtió sobre el riesgo de arruinarla con acciones militares. La postura del expresidente refleja su interés en mediar en conflictos internacionales y su enfoque en acuerdos negociados.
