Donald Trump está considerando reducir significativamente el número de vacunas obligatorias para niños en Estados Unidos, limitándolo a once enfermedades en lugar de las actuales diecisiete. Esta propuesta se basa en afirmaciones falsas sobre la seguridad y eficacia de las vacunas, alegando riesgos innecesarios. Trump ha comparado la situación en Estados Unidos con la de Europa, sugiriendo que otros países tienen calendarios de vacunación más limitados, lo cual es una información errónea. Expertos en salud pública han criticado duramente esta iniciativa, advirtiendo sobre un posible resurgimiento de enfermedades infecciosas prevenibles. La medida ha generado preocupación entre médicos y padres, quienes temen un impacto negativo en la salud pública. Esta política podría revertir décadas de progreso en la inmunización y aumentar la vulnerabilidad de los niños a enfermedades graves. La administración Trump aún no ha detallado completamente cómo se implementaría esta reducción en el calendario de vacunación.