El expresidente estadounidense Donald Trump ha elogiado su relación con el líder norcoreano, calificándola de "muy buena". Esta declaración coincide con la decisión de reducir los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, una medida que ha generado controversia. La iniciativa busca, según Trump, fomentar la estabilidad y el diálogo en la península coreana. Analistas sugieren que esta reducción podría ser interpretada como una señal de apaciguamiento hacia Pyongyang, debilitando la alianza con Seúl. La administración de Biden ha mostrado cautela ante este tipo de acercamientos, priorizando una postura más firme en relación con las pruebas de misiles de Corea del Norte. La decisión de Trump de priorizar la diplomacia directa con Kim Jong-un sigue siendo un tema de debate en la política exterior estadounidense. Este giro plantea interrogantes sobre el futuro de la seguridad regional y la estrategia de EE.UU. en la zona.