El expresidente estadounidense Donald Trump elogió al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, describiéndolo como un "líder guerrero" y destacando las "excelentes" relaciones entre ambos países. Esta declaración se produce en un contexto de crecientes tensiones regionales, particularmente en relación con el programa nuclear iraní. Según informes de inteligencia de EE.UU., las acciones de Netanyahu en Líbano podrían socavar los esfuerzos diplomáticos en curso. Paralelamente, funcionarios estadounidenses estarían explorando canales de comunicación informales con figuras de la oposición israelí, como Benny Gantz y Gadi Eisenkot. Esta iniciativa sugiere una preocupación en Washington por la posible escalada de tensiones y una búsqueda de alternativas diplomáticas. La situación refleja una compleja dinámica entre la administración Biden, el gobierno israelí y las potencias regionales.
