Donald Trump celebró su 80 cumpleaños con un evento inusual en la Casa Blanca: una velada de artes marciales mixtas (MMA). El evento fue organizado en colaboración con Dana White, presidente de Ultimate Fighting Championship, con quien Trump mantiene una amistad de 25 años. La celebración incluyó combates de MMA dentro de la residencia presidencial, generando atención mediática. Este acontecimiento refuerza la imagen de Trump de una política entendida como un espectáculo confrontacional. La elección de la MMA como entretenimiento para su cumpleaños ha sido interpretada como una demostración de fuerza y una clara distinción entre "ganadores" y "perdedores", reflejando su visión particular del poder. El evento subraya la relación personal entre Trump y White, y la disposición del expresidente a incorporar elementos poco convencionales en el ámbito político.