El presidente Donald Trump celebró su octogésimo cumpleaños con un evento de lucha libre organizado en los jardines de la Casa Blanca. La celebración ha generado una fuerte polémica debido al elevado costo del espectáculo y la oportunidad de su realización. Por su parte, el mandatario ha justificado el evento enmarcándolo dentro de las festividades por el 250 aniversario de la Independencia de Estados Unidos. El despliegue logístico y el tono de la fiesta han sido blanco de críticas mediáticas y políticas. A pesar de las controversias, el evento se llevó a cabo siguiendo la agenda del presidente. El balance final del costo sigue siendo un punto de debate público. La mezcla de un festejo personal con una efeméride nacional define la naturaleza de la controversia.
