Masivas protestas se han extendido por Albania y entre la diáspora durante las últimas dos semanas, motivadas por un proyecto turístico de lujo vinculado a la familia Trump. El proyecto, planeado en el delta del río Vjosa, una zona natural protegida, ha generado una fuerte oposición pública. Los manifestantes denuncian la aprobación gubernamental, bajo el mandato de Edi Rama, de inversiones extranjeras que priorizan el desarrollo turístico sobre la protección del medio ambiente. Las demandas de los manifestantes se han diversificado, pero el origen del descontento radica en la falta de consideración por las consecuencias ecológicas del proyecto. La Vjosa es considerada uno de los últimos ríos salvajes de Europa y su delta alberga una biodiversidad significativa. El gobierno defiende la inversión como un impulso económico, mientras que los críticos temen daños irreversibles al ecosistema. La situación plantea un debate sobre el equilibrio entre el desarrollo económico y la conservación ambiental en Albania.
