El gobierno de Donald Trump ha ordenado una investigación a las compañías petroleras estadounidenses en respuesta al reciente aumento en los precios de la gasolina. La medida se produce en un contexto de tensión geopolítica, desencadenada por el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán. Este bloqueo fue una reacción a los ataques militares de Estados Unidos e Israel en febrero. La administración Trump busca determinar si existe manipulación de precios por parte de las empresas. La investigación se centrará en las prácticas comerciales de las petroleras y su posible impacto en los consumidores. El objetivo declarado es garantizar la estabilidad del mercado energético y aliviar la carga económica sobre los ciudadanos estadounidenses. La situación podría agravarse si persisten las tensiones en el Golfo Pérsico.