El presidente Donald Trump ha impuesto aranceles de hasta el 12,5% a productos provenientes de 60 países, alegando la falta de acción para combatir el trabajo forzoso. Esta medida se anuncia justo antes de que expire un arancel global temporal del 10%. La administración Trump justifica estos nuevos aranceles como un medio para presionar a las naciones a abordar esta problemática. En esencia, la decisión evita una reciente resolución judicial que había limitado la capacidad del presidente de imponer tarifas. La acción representa una escalada en la política comercial de Trump y podría tener repercusiones significativas en el comercio internacional. Se espera que los países afectados respondan a estas nuevas restricciones.