La reciente política de inmigración del gobierno de Trump ha resultado en la detención y posible deportación de más de 50 cónyuges y padres de miembros en servicio activo de las fuerzas armadas de EE. UU. Esta situación representa un cambio notable con respecto a las políticas migratorias bipartidistas anteriores que tradicionalmente consideraban la conexión militar al evaluar los casos. Muchos de los afectados fueron detenidos durante citas rutinarias para ajustar su estatus migratorio. El Departamento de Seguridad Nacional ha declarado que el servicio militar no exime de las violaciones a las leyes de inmigración. Esta política está generando preocupación sobre el impacto negativo en la preparación militar y la estabilidad familiar de los soldados estadounidenses. La detención de familiares plantea interrogantes sobre la prioridad que se le da al apoyo a las familias que sirven al país.

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