El presidente estadounidense, Donald Trump, insinuó la posibilidad de emprender acciones militares similares a las realizadas en Venezuela e Irán contra Cuba. La declaración se basó en la proximidad geográfica de la isla a Estados Unidos y sus “buenas propiedades”, incluyendo su “preciosa costa”. Trump no descartó una operación militar futura, sugiriendo que la ubicación estratégica de Cuba podría ser un factor determinante. La alusión generó preocupación sobre una posible escalada de tensiones en la región. La Casa Blanca no ha ofrecido detalles adicionales sobre la naturaleza o el alcance de tales operaciones. Analistas interpretan la declaración como una advertencia al gobierno cubano y un mensaje a sus aliados. Esta declaración se produce en un contexto de endurecimiento de las sanciones económicas impuestas por Washington a La Habana.
