En un evento celebrado en el Monte Rushmore, el presidente Donald Trump advirtió sobre una supuesta amenaza comunista que se cierne sobre Estados Unidos. Durante su discurso, Trump enfatizó la fuerza y la grandeza de la nación estadounidense, contrastándola con ideologías percibidas como hostiles. El evento tuvo lugar en un lugar emblemático para la historia estadounidense, conocido por sus monumentales esculturas de presidentes. Curiosamente, Trump no ha sido inmortalizado en el monumento, a pesar de las peticiones de algunos de sus partidarios. El discurso se interpretó como una reafirmación de sus valores conservadores y una movilización de su base electoral. El evento generó controversia debido a su contenido político y la elección del lugar.