El expresidente estadounidense Donald Trump detuvo una operación militar destinada a tomar el control del uranio iraní. La decisión se tomó ante el temor de una respuesta contundente por parte de Irán, que podría haber intensificado los conflictos existentes. Expertos advierten que la operación, de haberse llevado a cabo, habría podido prolongar la inestabilidad regional y global. Además, se preveía un impacto negativo significativo en la economía mundial. La potencial escalada generada por la acción militar representaba un riesgo inaceptable, según fuentes consultadas. La administración Trump priorizó evitar una confrontación directa a pesar de las tensiones nucleares con Irán.
