El expresidente Donald Trump, de 80 años, está utilizando activamente eventos deportivos, incluyendo la Copa Mundial de Fútbol y las artes marciales, como herramienta para mantener y reforzar su popularidad. Expertos advierten que esta estrategia representa un riesgo significativo, calificándola de "extremadamente peligrosa". La utilización del deporte con fines políticos por parte de Trump es una táctica deliberada y consciente. Se señala la preocupación de que esta asociación pueda dañar la integridad de las competiciones deportivas y politizarlas. La estrategia busca capitalizar el atractivo masivo del deporte para influir en la opinión pública y consolidar su base de apoyo. Analistas temen que esta tendencia pueda intensificarse en el futuro.