El presidente estadounidense Donald Trump mantuvo conversaciones telefónicas con el presidente sirio Bashar al-Assad, centrándose en la lucha contra el grupo Hezbolá. Según fuentes oficiales, Trump calificó a Hezbolá como una organización peligrosa y expresó su desaprobación hacia el grupo. La conversación se produjo en un contexto de crecientes tensiones regionales y el intento de contener la influencia iraní en Siria y Líbano. La administración Trump ha adoptado una postura más firme contra Hezbolá, considerándola una amenaza para la estabilidad regional. Esta comunicación directa entre Washington y Damasco es inusual, dado el apoyo de Estados Unidos a los rebeldes sirios durante la guerra civil. El objetivo principal de la llamada fue coordinar estrategias para contrarrestar las actividades de Hezbolá en la región. No se han revelado detalles sobre posibles acuerdos o compromisos alcanzados durante la conversación.