El presidente Donald Trump ha ordenado la colocación de señales en el Museo Nacional de Historia Americana Smithsonian para advertir a los visitantes sobre exhibiciones que su administración considera "inexactas". Esta medida inusual representa una intervención directa en la presentación de la historia estadounidense. La Casa Blanca no ha especificado qué exhibiciones son consideradas problemáticas, pero fuentes sugieren desacuerdos sobre la interpretación de eventos históricos. La orden ha generado controversia, con críticos argumentando que es un intento de controlar la narrativa histórica. El Smithsonian aún no ha emitido una respuesta oficial sobre cómo implementará la directiva presidencial. Este incidente subraya la tensión entre la administración Trump y las instituciones culturales. Se espera que la medida impulse un debate sobre la objetividad y la influencia política en los museos.