El presidente estadounidense Donald Trump no tiene previsto mantener conversaciones telefónicas con el líder taiwanés Lai Ching-te, a pesar de comentarios previos que sugerían apertura al diálogo. Fuentes familiarizadas con la situación indican que no se han realizado gestiones para organizar dicha conversación, la cual dependería de la iniciativa del mandatario estadounidense. La decisión se basa en la preocupación de que un contacto con Lai podría obstaculizar una próxima cumbre con el presidente chino Xi Jinping. Tres fuentes consultadas señalan que la administración estadounidense considera crucial mantener la estabilidad en las relaciones con China. Esta estrategia implica evitar acciones que puedan ser interpretadas como un desafío a la política de “Una Sola China”. La posible reunión entre Trump y Xi Jinping se perfila como un evento clave en la agenda bilateral, con implicaciones para el comercio y la seguridad regional. La administración Trump busca un acercamiento con China, priorizando la diplomacia directa sobre gestos que podrían escalar las tensiones.
