El presidente estadounidense Donald Trump restó importancia al reciente aumento de la inflación en Estados Unidos, que alcanzó un máximo de tres años en mayo. Este incremento se atribuye, en parte, al aumento de los precios de la energía. La escalada de precios energéticos está vinculada a las tensiones geopolíticas exacerbadas por las políticas de Trump hacia Irán. La declaración del mandatario generó críticas inmediatas debido a la preocupación por el impacto de la inflación en el poder adquisitivo de los consumidores. Analistas señalan que la inflación podría complicar la reelección de Trump. La Casa Blanca no ha ofrecido una respuesta detallada a las críticas, limitándose a reiterar la confianza del presidente en la economía. El aumento de la inflación representa un desafío para la administración Trump en materia económica.