El presidente Trump ha criticado duramente la creciente oposición a la construcción de centros de datos en Estados Unidos, sugiriendo que China se beneficiaría de cualquier interrupción del desarrollo. Advirtió a los votantes estadounidenses que serían responsables si se detiene este tipo de proyectos. Esta declaración se produce en un momento de creciente preocupación pública y debate político sobre el impacto de los centros de datos. Trump argumenta que frenar el desarrollo de estos centros daría una ventaja estratégica a China en el ámbito tecnológico. Implícitamente, insinúa que la oposición interna está jugando a favor de los intereses chinos. La polémica surge en el contexto de las próximas elecciones de mitad de período, donde el tema podría influir en el voto popular. El presidente busca posicionar la protección de la infraestructura digital como una cuestión de seguridad nacional.