El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado que Venezuela no se encuentra en condiciones de celebrar elecciones, siete meses después de la operación militar que derrocó a Nicolás Maduro. Esta afirmación sugiere una continuación de la postura de la administración Trump respecto a la situación política y económica en el país sudamericano. Trump alabó los esfuerzos económicos, aunque no especificó a qué se refería. La declaración llega en un momento de incertidumbre sobre el futuro político de Venezuela, tras el cambio de gobierno. La comunidad internacional observa de cerca la evolución de la crisis en el país. No se ha detallado qué medidas tomará Estados Unidos en base a esta evaluación de la situación venezolana. Esta posición estadounidense complica las perspectivas de una pronta normalización democrática en Venezuela.